62: Engañada.
Lo único que puede verse en la habitación es el cuerpo de la castaña suspendido en el aire gracias al columpio sexual. Tiene las manos atadas al arnés de sus propios muslos mientras su coño es comido lentamente por la rubia. Esta última, arrodillada en el suelo, gracias a la presión de la correa y las cadenas atándola también a sus manos y pies, tiene el cuello dolorido.
El hombre pasa la fusta por todas las piernas y nalgas de las mujeres; estas ya están rojas y arden debido a los continuos az