Entran a la limusina y Magnus recibe una llamada de su esposa, entonces sin problema lo pone en alta voz.
—Estoy aquí, llevaré a Evangeline a almorzar, ¿te apuntas?
—Magnus, yo sí estoy trabajando. Y Eva, ¿no vendrás a ayudarme? Esto aquí es un caos. —Irina se escucha ajetreada del otro lado de la línea.
Evangeline se siente mal por eso.
—Está bien. Puedo ir con ella —le dice a Magnus.
—Pero tienes hambre —este le susurra con una mirada suplicante.
—Pero es mi trabajo... —Eva hace un puchero le