El ojiazul va a su nuevo despacho y mientras lo ordena siente el perfume de su mujer cerca de él, al mismo tiempo en que las manos de esta tocan sus hombros.
—¿Un masaje? —le pregunta ella, y este asiente.
El hombre toma asiento en su silla frente al escritorio, y la rubia se sienta sobre él mientras quita su camisa manga larga para así comenzar a proporcionarle un masaje.
—Di lo que tengas que decir —Magnus le dice, al saber que esta ha estado callada casi todo el día y es porque guarda algo m