Es domingo cayendo el anochecer cuando los Keller junto a la castaña llegan a su nueva mansión. Está a dos vecindarios de la antigua mansión, y es un poco más campestre por el sitio en donde se encuentra, casi cerca de las montañas. Huele a tierra mojada gracias al hermoso jardín que hay en la entrada, alumbrado por grandes faroles que cuelgan del tejado. Hay árboles, casas para perros y hasta jaulas para pájaros.
—No era lo que esperaba... —Evangeline menciona—. ¡Es mucho mejor!
Esta da un bri