Se escucha un gruñido, que no es otro mas que Dom, a lo que él otro guapo responde juguetón.
—Tranquila fiera, mi tío ya tiene compromiso, solo deseamos ayudar. Yo los acompaño, también tengo hambre.
Y así con ayuda de estas dos hermosuras hechas a mano, salgo en dirección de la cocina.
Salimos de la oficina a paso de tortuga veloz, lo que le permite a Dom, alcanzarnos.
—Yo la llevo, gracias —Dice con cara de puchero, y se ve tan tierno.
El italiano levanta las manos y da un paso a un lado