Amanda.
La chica del servicio habré la puerta y ambas caminamos hacia los dos hombres que están frente a nosotras.
Dom, gira su rostro y en cuanto me ve se levanta preocupado, mi pobre Hades, prometo recompensar tu dolor amor mio.
—Amor, se supone que deberías descansar —se acerca y me ayuda a llegar a la silla.
—Estoy mejor ¿De que hablan? Me parecía escuchar el nombre de la garrapata esa —yo no tengo la culpa de que estos niños hablen tan fuerte.
—No es nada —me responde Dom.
—Si pasa, y ya