Se da cuenta de lo que acaba de decir y de inmediato trata de arreglar las cosas, nuevamente se pone roja.
—Osea, no en ese aspecto, bueno si, digo no, hay. Olvidalo —no debería, pero me sale una pequeña carcajada que hace que me gane un golpe en el brazo.
—Te veo a las nueve en tu departamento, espero tengas helado de doble chocolate. Me encanta.
Me adelanto al auto, la pobre se queda paralizada en donde la dejé, es divertido verla de esa forma. Hace tanto que no teníamos un momento a so