La sirvienta Verónica se acercó.
—Señorita Verónica a dormido mucho, tomé, me atreví hacerle desayuno sano para su cuerpo, es pura fruta, y tambien unos panes integrales con miel, y leche, hace tiempo que no sonríe, un mes que sigue triste, siempre esos ojos triste, hoy es su boda, ¿Esta segura de casarse con un monstruo como Julio?, ¿Cuándo cree que se despierte la fiera? —Se atrevió a decir Verónica sin tapujo alguno entregando en mano el plato de desayuno para María.
—¿Tu crees que Julio es