En ese momento que Iku iba a decir algo, una enfermera apareció.
—Buenos días, señorita María, veo que no ha comido su gelatina, necesito que se la coma —agrego la enfermera.
—No me gusta la gelatina, sabe fea —agrego María frunciendo el ceño.
—Debe comerla, o no me moveré de aquí, hasta que la coma, es por su salud, si gusta la ayudo a que la coma —agrego la enfermera.
—Yo le ayudare, a que deje limpia la paila —dijo Iku interviniendo.
—Como guste, si me ayuda a que María se lo coma, se lo agr