—Que no, no seas necia, si te pasa algo pues te ayudare yo, en la carretera —dijo Taiku.
—Y si me muero —dijo María.
—Yo te revivo —dijo Taiki.
—Hermano, por fa, recuerda que debo tomar medicamentos, y quien me dará de comer, hay que cocinar, y eso, te lo suplico, tengo una idea, si no quieres que nadie vaya a tu mansión, me quedare en la mansión de Iku, y asi te aligero la carga, necesito que me cuiden —agrego María.
—No, María, te vendrás conmigo, ya lo platicamos, y nuestros padres vendrán c