—¡Julio! —Exclamó ella.
—Si —dijo él en voz grave.
«Yo no soy juego de nadie, soy una mujer, que se cree Julio para insultarme, de esa manera, que se cree, solo quiere actuar conmigo supongo, no lo soporto, no puedo creer que sea cruel es enserio anoche me hizo suya, y ahora se hace el santo para que no lo toque y lo bese, que se cree»
Ella pensó lo siguiente:
«O quizá el esta cansado, pero no me ha dicho nada de la boda, sera que ya no se quiere casar conmigo»
—¿Que cómo quieres que te suelte?