19. Desorientado
Auritz intercambió un par de palabras con Carmen, con un gesto de respeto y agradecimiento que Jaxon observó con curiosidad, pero también con cariño.
—Auritz, tu libro ya está en la librería. Puedes pasar a recogerlo mañana, a la hora que quieras —le dijo Jaxon interrumpiendo la despedida.
Su amigo asintió, con un brillo en los ojos que delataba su emoción. —Gracias, Jaxon. Nos vemos ―se acercó para estrechar su mano y abrazarlo.
—Genial. Ya sabes, la librería está abierta a partir de las nueve