—Briana...
—¿Por qué no vas con tu prometida y me dejas en paz? —quiso saber ella.
Lo miró con una ceja levantada, lo apuntó con la cuchara de madera.
Esteban tomó la misma, y acercó de un empujón a Briana a su pecho.
Briana lo miro temblorosa. Toda la valentía que parecía tener, se esfumó en el momento que su nariz rosaba con la de esteban.
—Yo quiero estar contigo —musitó en silencio.
—Pues... yo no... —dijo con la voz temblante, quiso alejarse, pero Esteban la sostiene de la cintura.
Cerró l