Briana unos minutos más, se dejó ser abrazada y se refugió en el cuello de Esteban. Lo envolvió en sus propios brazos escondiendo su nariz en el cuenco del cuello masculino.
De pronto se dio cuenta, donde estabas y dónde se estaba refugiando. Se separó de golpe, lo empujó con sutileza y siguió caminando. Aunque de nuevo un golpe muy fuerte la hizo temblar.
Esteban a pesar de que lo empujaba una y otra vez se aferraba al cuerpo diminuto de ella. No quería verlo asustada y cada vez que él la abra