Al día siguiente después de haber llegado de su aventura, se sentía un poco más feliz. Esta vez, preparó su taza de café, como todas las mañanas la veía con mucho entusiasmo. Su ternera al parecer la había extrañado porque apenas la vio, le hizo un reclamo.
Briana la miró con diversión. Se acercó a la misma y le acarició.
—Vi que tú papá esta muy bien con su prometida, pero no importa. Yo hoy me levanté feliz.
La ternera, respondió como si la escuchara.
Después de unas horas había llegado la ho