—Eso es increíble, que alguien quiera comprar esa casa— se expresó de forma sincera, y Brianna dió alguna pequeña risita.
Leandro, se giró a verla un poco contrariado. Esa risa, había penetrado en sus oídos y lo había hecho por un momento estremecer. Ni siquiera entendía que era lo que le ocurría en ese momento. Después de quedarse unos minutos como bobo mirándola sin parar a Briana, recuperó la poca cordura que tenía y cuándo se dio cuenta la realidad, su madre ni siquiera estaba a su lado.
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