—No te puedo entender Esteban, lo único que puedo llegar a entender es que eres un controlado, que cualquiera puede venir a manejar tu vida no tienes decisiones propias. Si quieres ser feliz aquí en esta mansión, ser rodeado de poder: hazlo cásate con quien quieras. Adiós, Solo espero que seas feliz. Voy a estar un tiempo en aquella casa y tengo una duda.
—Dime.
—¿Dónde está la ternera y la perrita? Quiero saber.
—¿Quieres llevartelas? —pregunto él, asintió sin decir nada más.
Esteban se alejó