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—No llores no me casaré con otra persona. Lo prometo estaremos juntos.

Esteban, la tomo de la mano con fuerza y le besó los labios con tanta ternura, se derritió.

Esteban, levantó su mano derecha y empezó a acariciar sus mejillas apartando las lágrimas que caían. Bajo la mano acariciando el cuello femenino y delicado. Deslizó su piel sobre el hombro delicado y descubierto. Bajando la pequeña tirita que había molestado. Introdujo su mano, dentro de la blusa de Briana.

Briana quería apartarlo. P
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