Thiago acaba de llegar a la casa indeciso sobre si debe entrar o no, por más de que Samara se escuchara tan simple; ella termina siendo la persona que más desconfianza le tiene su esposa, prácticamente sus pasos lo están regresando al auto.
Samara sale fatigada, ella simplemente grita, no está dispuesta a dejarlo ir de nuevo; ya que, aunque jamás ha tenido su cuerpo para palparlo, en sus sueños si es una y otra vez, donde él solo le dice que la ama.
—Thiago, no te puedes terminar arrepintiendo