Thiago se pasa completamente la bebida por su garganta, él baja la copa y le sonríe, los ojos de Samara están como platos de lo asustada que alcanza estar.
—¿Qué te sucede? Parece que hubieras cometido un maldito pecado, cosa que no sabes como me altera porque de tu corazón ni una mala intención saldrá. —Thiago le termina sonriendo a ella.
—Nada, soy yo toda paranoica, es que nada más me imagino como te voy arrastrar hasta la recámara, pero con todo el gusto lo haré. —Ella le sirve otro trag