Capítulo 11
Al oír el nombre de Lidia, Óliver se quedó paralizado unos segundos.

Había oído hablar mucho de ella en los dos últimos años, y era una mujer que destacaba en su trabajo.

Con muy buena tolerancia al alcohol y muy sociable.

En muchos aspectos, Lidia y Laura eran muy parecidas.

Era una pena que no fuera Laura.

—Iré a saludar a la gente.

—De acuerdo, señor Silvestre.

A la mañana siguiente, durante el desayuno, Luis removió distraídamente la leche de su vaso.

El temperamento del hombre era cálido y
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