—No. —Laura dijo sin más.
Con eso, pensó en algo y añadió:
—Si pudiera volver al pasado, te habría rechazado cuando me escribiste por primera vez tu carta de amor. No habría elegido conocerte; no quiero conocerte.
Era una relación en la que ella realmente se entregó al doscientos por cien.
La gente de su entorno le advirtió que no fuera demasiado buena con los hombres. Al fin y al cabo, cuando uno se hacía rico, lo primero que se buscaría era una aventura.
Pero ella no se lo creyó, y apostó por