Nadia sonrió ligeramente, complacida por la expresión de nerviosismo e impotencia que tenía ahora Laura:
—Ahora voy a hacer un directo, y tú me pedirás perdón y admitirás que te has equivocado. Admitirás que eres amante y que obligaste a Óliver a casarse contigo y a abandonarme. Si aceptas, te dejaré ir cuando termine la emisión, ¿qué te parece?
Un escalofrío recorrió el rostro de Laura mientras miraba a la mujer que se acercaba a la locura frente a ella, con su rostro congelado por la concentra