Los días siguientes se convirtieron en una guerra fría dentro de la casa. Las comidas eran breves y tensas. Mateo ya no quería sentarse al lado de Lucas y Emma lo miraba con una mezcla de tristeza y miedo, como si esperara que su hermano mayor desapareciera en cualquier momento. Valeria y Diego hablaban en susurros cuando creían que los niños no los escuchaban, pero Lucas lo oía todo.
El jueves por la noche, después de que Mateo y Emma se durmieran, Valeria entró en la habitación de Lucas sin t