—Ven conmigo o despertará —susurró él sin apartar su mirada penetrante de mí.
Cuando comenzó a caminar lo seguí como un cordero al matadero.
No sabía qué hacer porque Acheron no es un hombre normal con el que hablar y pautar citas para que pudiera visitar a mi hijo, el desgraciado es un lobo, con su pelaje grisáceo y dientes bastante peligrosos incluidos.
Aunque por alguna razón él no me causara tanto terror como sí que lo sentía con los otros que estaban a mi alrededor.
Otra cosa que no entend