Verónica no entendía el porqué de su irracional furia, sus manos estaban hechas puños y su rostro estaba absolutamente tenso, sus ojos se encontraban cristalizados pero ella evitó llorar a toda costa, no era débil y sobretodo no le debía afectar que Acheron tuviera otra mujer en casa.
¡Pero malditamente le afectaba!
Pese a que había luchado por todos los medios para alejarse del psicótico lobo, él inesperadamente se había colado en su pecho y ahora ella no tenía idea de cómo arrancarlo, no le i