Las últimas palabras subrayadas me hicieron temer pero había algo más ¿Era impaciencia o confusión?
Yo no lo sabía, pero estaba allí, dentro de mí.
¿Qué quería decir él con falta poco?
Entonces escuché la puerta de la habitación cerrarse de golpe e inevitablemente brinqué en el lugar.
— ¿Te gusta provocarme dulzura? —preguntó una voz ronca que causó que el vello de mi nuca se erizara por completo y mi corazón se pusiera arrítmico.
Dejé caer la carta de mi mano y me giré lentamente para encontra