De inmediato lo fulminé con la mirada dándome cuenta de lo que estaba pasando, traté de levantarme de la cama pero Acheron me lo impidió.
—Ahora que estás aquí no te dejaré marchar, está completamente prohibido permanecer lejos de mí —soltó juguetón pero ¿Por qué me había sonado a que para él esas palabras no eran un juego? —. Te vez preciosa bajo la luz de la luna —ronroneó colocándose encima de mí sin dejar caer su peso en mi pequeño cuerpo.
¿Por qué él me resultaba tan familiar pero a la vez