Desvergonzada caminé hasta mi tocador en busca de la crema que esparcí por todo mi cuerpo para luego ir en busca de mis bragas y sostén a juego.
Pronto deslicé un vestido negro corto que Ana me había presentado y me maquillé frente al espejo, al acabar escuché el auto de mi mejor amiga afuera entonces bajé para irme junto con ella, pero antes de salir vi un sobre en el suelo que me causó escalofríos.
Maldito seas.
Esto no arruinaría mi noche así que lo guardé en mi bolso.
— ¡Estás bellísima! Se