Ahora debía ir a dónde estaba Acheron, iba a gritarle por "marcarme" yo definitivamente no quiero ni necesito que ningún hombre se aleje de mí porque Acheron se creía mi dueño, él no tiene derechos sobre mí y es mejor que se vaya enterando.
En silencio me deslicé por los pasillos hasta llegar al lugar donde yo debía dormir según Acheron, a unos centímetros de distancia de él y no entiendo por qué mi corazón de pronto comenzó a latir desbocado.
Toqué la puerta esperando oír su voz pero mi respue