XLV

Ahora debía ir a dónde estaba Acheron, iba a gritarle por "marcarme" yo definitivamente no quiero ni necesito que ningún hombre se aleje de mí porque Acheron se creía mi dueño, él no tiene derechos sobre mí y es mejor que se vaya enterando.

En silencio me deslicé por los pasillos hasta llegar al lugar donde yo debía dormir según Acheron, a unos centímetros de distancia de él y no entiendo por qué mi corazón de pronto comenzó a latir desbocado.

Toqué la puerta esperando oír su voz pero mi respue
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