—Nunca —aclaró él tan rápido como pudo—. Los lobos no nos casamos, o por lo menos no es común hacerlo, a algunas hembras si les gusta todo eso de la boda humana pero a las demás les da igual o no están lo suficientemente convencida de hacerlo —gruñó por lo bajo él—. Para nosotros basta… la marca —añadió mirando el mordisco que Acheron me había dado en el cuello y supe que se trataba de eso así que enrojecí sin remedio.
—Y esta ‘’marca’’ ¿De qué va?
—Normalmente los machos queremos mantener el