- ¿Has puesto el pañuelo rojo entonces?
Pronto me sentí asqueada pero no de él sino de mi misma.
- ¡Nada de eso! Ese estúpido enfermo estuvo aquí para violarme, si no llamo a la policía créeme que sería muy tarde.
Ana Alice me miró con duda antes de abrir la boca otra vez.
-Crees que no le daría tiempo de... tocarte antes de que llegara la policía, yo creo que...
- ¡No te atrevas Ana! Él quería violarme -dije más para convencerla convencerme a mí-, no tiene disculpa alguna.
-Lo siento, tienes r