No pude continuar leyendo, la libido me estaba subiendo por la cabeza y eso no era nada bueno.
Este hombre está consiguiendo que me vuelva tan loca como él.
— ¡Cerdo! —grité por si acaso me oía tratando de calmar los frenéticos latidos de mi corazón.
Sin embargo trataba de engañarme a mí misma.
Desatas mi instinto animal, Verónica.
Negué con la cabeza arrugando el papel y arrojándolos la basura, me tomé de golpe el vaso de vodka dispuesta a irme a dormir, fue cuando las luces se apagaron por co