La cena fue como todas las anteriores, Yamile se esforzaba por hacer delicias, cené, pero no me llené, quería otra cosa, quería correr, quería gritar, me perdí en mis pensamientos y recuerdos con mi esposa.
El reguero de Samuel me trajo de nuevo a la realidad, regó el jugo, rara vez pasaba invicto. Mi suegra le ayudó entre risas, pero al mirarme le di a entender que luego lo regañaría, aunque sería mentira, que sienta, no era correcto que siempre haga regueros.
La noche como todas desde la ause