Cuando la bajé de mi abrazo, su mirada me pedía explicación.
—Teresa dijo que debía sacar toda la artillería de la nueva, vieja y costosa conquista. Carmen dijo algo sobre así obtenga tu perdón, nunca deje de enviarte detalles.
—¿Entonces seguirás enviándome un ramo de flores?
—Exacto, terminemos de arreglarnos Bonita, no me gusta llegar tarde.
Se quitó los aretes que tenía y se puso mi regalo, ese gesto tan insignificante me alegró el corazón.
La velada fue increíble, Fernanda fue la única