Blanca cerró los ojos al comprender nuestra metida de pata y la ignorancia en la que estábamos.
—¡Muchachos no me digan que no leyeron lo que significaba dicho paquete! Durante toda la semana coordiné con mi personal para brindarles a ustedes lo mejor en Santorini recibiendo la ayuda necesaria. ¿¡perdí mi tiempo!?
Carlos afirmó, Alejo se encogió de hombros y cuándo yo iba a hablar con la clara intención para descartar esas cosas, aunque todo parecía ser un envío divino. Mi mujer intervino.
—Bla