El trayecto fue largo y silencioso, roto solo por las voces de los oficiales hablando en voz baja sobre la logística de su traslado. Madison apenas escuchaba; su mente estaba atrapada en un torbellino de emociones. Las preguntas de los periodistas seguían resonando en su cabeza, como ecos crueles que no podía ahogar.
"¿La niña te recuerda a él?"
"¿Es una carga?"
"¿Piensas mantenerla contigo?"
Las lágrimas brotaron de nuevo, y esta vez ni siquiera trató de detenerlas. Se llevó una mano a los lab