Lo que comenzó siendo un sueño deseado se me ha vuelto una carga pesada, una pérdida de tiempo. La alegría de las personas que nos felicitan, entre risas y bromas, me aturde. Lo sucedido me ha enturbiado el juicio. Me cuesta sonreír y hasta sentir. Cuando el Kahuna recita el cántico ritual y da comienzo a la ceremonia, apenas le escucho. Mi espíritu se ha ido de paseo, vuela sin rumbo fijo a través de una dimensión astral.
Aunque no se concibe una boda hawaiana sin una playa de fondo, los invit