(Narra Amira)
Me he quedado de piedra cuando he visto a Basima atacando a Ahmed Hassim. Ella no entiende que gracias a él ambas tenemos una vida mediocremente aceptable. Le ha visto como un enemigo desde que ha abierto los ojos y recobrado la consciencia.
Se empeña en colocar su rostro en el del predicador que le ofreció ayuda. Por eso, le odia de manera gratuita.
Los hombres han entrado a mi habitación en estampida. Apenas me ha dado tiempo de tirarme encima una sobrebata. No me he peinado n