Capítulo 41: El beso de despedida.
La piel de Lu se erizó, sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral, al escuchar los pasos de Emiliano, el corazón le palpitó con violencia.
—Hola, Lu —saludó él, notó un profundo silencio, frunció el ceño. —¿Y los niños?
Luciana no se atrevía a girar, ni menos verlo a los ojos, escuchó como las llaves del auto cayeron sobre la mesa, pasó la saliva con dificultad.
—Quisieron quedarse con doña Caridad un rato, espero no te moleste. —Giró y lo miró por segundos, y volvió a sus quehacer