Amarte es mi condena. Cap. 63: Una noticia importante.
—¡Se movió! —exclamó Majo, miró su vientre y luego alzó su rostro y sus ojos se cruzaron con los de Salvador, agarró la mano de él y la colocó en su estómago.
—No siento nada —reclamó él, esperó unos segundos y de pronto sintió aquellos suaves movimientos, la mirada se le iluminó—. Tienes razón, ya está haciéndose notar —expresó emocionado. —¿Te duele?
Majo negó con la cabeza.
—No, es como si tuviera un gusanito en el vientre —bromeó.
Luego de hacer aquellas compras, guardaron todo, y en