Amarte es mi condena. Cap. 36: ¡Daré con los culpables!
Majo sintió una opresión en el pecho, se quedó sin aliento por milésimas de segundos, y luego su corazón empezó a latir a prisa, sintió un escalofrío, como si un mal presentimiento le recorriera la piel.
Facundo el hombre que se quedó a cargo, fiel a su patrón no había hablado, y ella no podía sentirse tranquila con esa sensación de incertidumbre.
De pronto miró que los hombres de Salvador corrían de un lado a otro, que alistaban las camionetas, Facundo entró a la casa desaforado.
—Tenemos