Amarte es mi condena. Cap. 27: ¡Aquí pagarás tu condena!
—No te vas a liberar de mi tan fácilmente María Joaquina Duque —enfatizó casi gruñendo, respirando agitado—, estás en mi territorio, y no te voy a dejar ir, eres mi prisionera.
Majo abrió sus ojos, separó los labios, inhaló aire, no le sorprendía su actitud, él era así, siempre conseguía lo que quería, entonces se puso de pie, no le iba a poner el camino tan fácil.
—Pues será la única forma de tenerme a tu lado, a la fuerza, a la mala, porque luego de lo que hiciste, lo que habíamos construid