Amarte es mi condena. Cap. 28: Esto es entre ellos y yo.
Majo resopló, apretó sus puños.
—No soy una mujer indefensa, sé cómo hacer las cosas —bramó.
Salvador colocó sus palmas sobre una mesa, y luego inclinó la cabeza.
—La desesperación me consume, no quiero que vuelvas a su lado, ya no me importa hacer justicia, ni descubrir sus crímenes —avisó y resopló—, ven conmigo, vámonos juntos a otro país, a un lugar donde empecemos de cero, donde esa gente no nos haga daño. —La voz le sonó irregular.
Majo lo observó con seriedad, sin vacilar.
—Yo no so