Mundo ficciónIniciar sesiónA la semana siguiente, me encontré sentada fuera del consultorio de la doctora Pereira, pues días antes había concretado una cita con su asistente. La sala de espera estaba vacía, mis manos sudadas y mi corazón agitado me hacían querer devolverme a casa pero no, debía hacerle frente a esto, aunque Valentino insistía en acompañarme le pedí que esta vez por favor me dejara hacerlo a mí sola, era mi último recurso para sanar ese dolor que no me dejaba continuar con mi vida y con él, fue difícil







