Alai
Ya había pasado una semana desde el nacimiento de mi hija. Es hermosa, tiene piel blanca, pelo rubio y ojos azules. Lo mejor de todo es que deja descansar a su madre en la noche. Max ha estado ahí acompañándome en todo momento, pero nuestra relación sigue igual. Yo insisto en el divorcio, pero él se niega a dármelo. Me dice que no está dispuesto a perderme. El padre de Max ha tratado de acercarse a mí, pero yo no se lo permito; lo quiero lo más lejos posible de mí y de mi bebé.
Son las 7 am