Me despierto con unas fuertes ganas de vomitar, pero cuando intento moverme no puedo. M****a, estoy atada. Volteo la cara y saco la poca comida que tenía. Escucho cómo abren la puerta y veo a Matías mirándome preocupado.
\- ¿Preciosa, estás bien? - toma mi rostro, pero yo no quiero que me toque.
\- No me toques, imbécil.
\- Pequeña, sé que lo dices porque estás enojada, por eso no me enfadaré contigo.
\- ¿Qué mierdas quieres, Matías? - le digo gritando, desesperada.
\- A ti, preciosa. Solo a ti.