Máximo
estaba esperando los resultados de la radiografía de Alai. Tenía los nervios a flor de piel. No podía imaginar la idea de que ella quedara sin movimiento en una de sus piernas, y lo peor de todo, cómo le iba a decir que tal vez no volvería a moverla.
-Hey, tranquilo Maximo, te va a dar algo - me dice Federico tratando de calmarme. A pesar de todo, el hombre ha estado ahí, aunque a veces lo quiero matar.
-¿Cómo puedo calmarme si puede que Alai no vuelva a tener movimiento en una de sus pie