Estoy en la sala de espera de un hospital en Francia, esperando que alguien me dé respuesta sobre la salud de Alai. Cuando escuché el disparo, mi corazón se aceleró fuertemente. Sabía que algo malo le había pasado y al ir a su encuentro la encontré llena de sangre. Escucho cómo llega un mensaje a mi celular:
"Si Alai no es para mí, olvídate. Prefiero que muera así yo sufra sin ella, pero jamás permitiré que viva para estar con otro.
Matías"
¡Fue él! Ese imbécil le disparó, pero hay algo que no m