capitulo 12
MÁXIMO

Tomo a Alai de la cintura y la pego a mi coche. Recorro con mis manos todo su cuerpo. Dios, cómo la deseo. Deseo todo de ella: sus besos, sus caricias, sus risas.

—Para, Máximo. Alguien nos puede ver. —Mierda, tenía razón.

—¿Quieres ir a comer conmigo? —Veo cómo se sorprende, pero después suaviza su gesto.

—Claro, me encantaría. —Le abro la puerta del copiloto y conduzco hasta mi restaurante favorito.

—Espero que te guste la comida italiana. —Veo cómo se le ilumina la cara.

—Me fascina. M
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